! CUMBRE DEL ROCK !
La idea de coordinar 38 actos musicales en sólo un día y en un mismo escenario era atrevidamente ambiciosa. Replantear el clásico esquema de un festival de rock y acomodar el formato hacia algo más parecido a un show televisivo para 50 mil personas exigía un alto nivel de producción para mantener la fluidez y el ritmo
que necesita un festival. La tarea parecía titánica y La Cumbre del Rock Chileno logró aprobarla con distinción en una tarde/noche que terminó transformándose en una verdadera clase de rock para todos quienes asistimos al Nacional
Cuando se supo que el gran festival del rock chileno utilizaría solamente el escenario principal del Estadio Nacional parecía tratarse de una decisión errada. El recinto es lo suficientemente grande para albergar simultáneamente 3 escenarios independientes y la lógica indicaba, a priori, que era mejor ver un show completo de cada artista que las entre 2 y 5 canciones que interpretaría cada uno según el formato escogido. Además de eso estaba anunciado que la jornada tendría animadores, lo que terminaba convirtiéndolo en un híbrido entre el Festival de Viña y un concierto de rock.
A decir verdad, el único punto débil de La Cumbre fueron los animadores, que en más de una ocasión tuvieron que recurrir al facilismo de un “ceacheí” para zafar de la lluvia de pifias que su escaso aporte hacía caer de la galería. Dejémoslo en que fueron comparsa innecesaria.
La gran validación del formato radicó en que se montaron 2 escenarios en un mismo lugar. Este hecho permitió que La Cumbre del Rock Chileno tuviera el ritmo necesario ya que mientras un acto sonaba se intalaban los equipos del show siguiente en el escenario contiguo. Gran acierto. El segundo factor que determinó el éxito del Festival estuvo en la, aparentemente errónea, decisión de restringir el número de temas por banda (que en el peor de los casos fue sólo 1) ya que en caso de haber montado shows paralelos (y más extensos)
es seguro que algunos actos hubiesen provocado una estampida general de público en favor de otros.Los dos hitos anteriores permitieron que La Cumbre del Rock Chileno fuera una especie de “Grandes Éxitos” en vivo. De esta forma pudieron subir al escenario muchas bandas que habían logrado meter algún tema en el soundtrack histórico del país, pero no tenían ni el nivel ni el repertorio como para ofrecer una presentación mayor. Así, ayudados por el formato, la garantía del hit calado y la certeza de que el show sería breve muchos grupos se llevaron un aplauso cerrado, un “gracias y hasta luego” que pudo haber sido sólo un “hasta luego”
de haber permanecido por más tiempo sobre el escenario.
El Festival comenzó cerca de las 16:30 horas y pareció tener una intención cronológica que, lógicamente, fue torcida por la inclusión de los actos débiles al principio y los platos fuertes al final. Sí hubo un bloque ochentero y un semi bloque noventero que fueron bien guíados por algunos cortos de video pretendiendo situar al espectador en la realidad que vivía el país para cada movimiento musical, logrando un efecto mucho más poderoso que el “para mí es un verdadero orgullo presentar a…” que, cómo todo lo que dijeron los animadores, sonaba a cliché. Muy buena la idea de los cortos, otro acierto.
Entrando en la música parece innecesario aclarar que en la Cumbre del Rock Chileno hubo de todo. Actos sólidos, nostalgia, agradables sorpresas y más de un costalazo a estadio lleno.
El hecho de haber montado un festival tan dinámico (no pasaban más de 5 minutos entre un show y otro) permitió notar las, a veces crueles, diferencias de sonido entre cada banda. Y aunque las comparaciones nunca son aconsejables, sobretodo si se trata de estilos distintos, algunas diferencias de sonido y ejecución fueron realmente decidoras. Saiko y Lucybell fueron un tarro al lado de Los Jaivas y Los Tres, por dar un ejemplo. Cuando Parra y Henríquez hicieron sonar sus guitarras fue inevitable pensar “ahora sí” luego de haber presenciado las erráticas/pifiadas ejecuciones de Valenzuela y Rojas. El caso de Saiko tuvo el plus de tratarse de la última presentación de la banda antes de enfrentar un receso indefinido que, a todas luces, llevará a sus ahora ex integrantes por caminos totalmente diferentes.No es mi intención desmerecer a Lucybell, de hecho he visto grandes presentaciones de la banda en ocasiones anteriores pero, para ser justo con lo ocurrido en el Estadio Nacional
debo decir que fue un show para el olvido y que estuvo muy por debajo de lo que se espera de ellos. Un grupo de su estatura tiene otros niveles de exigencia y, como uno de los platos fuertes de la noche, no puede darse el lujo de montar un acto latigudo, fofo y plagado de impresiciones. Sólo el baterista Cote Foncea salió bien parado del escenario.
La Cumbre del Rock Chileno tuvo también gratas sorpresas. Presentaciones que en el papel eran, por decir lo menos, una incógnita y que terminaron muy arriba. Aguaturbia y Sexual Democracia fueron los mejores ejemplos de ello. La banda comandada por los eternos Carlos Corales y Denise pareció venir recién llegando desde Piedra Roja y se mandó una presentación macisa y contundente. Lo de Sexual Democracia es caso aparte ya que “El Miguel” cantó y bailó como si se tratara el show de su vida (y probablemente lo fue) logrando prender al público con
una fantástica versión de Buscando Chilenos. Su entusiasmo y despliegue sólo fue comparable al ofrecido por Aparato Raro en la ultraclásica Calibraciones, uno de los puntos altos de la sección ochentera.
no de los objetivos del Festival era ofrecer una muestra representativa de la Historia del Rock Nacional y parte fundamental de esa historia fue construída por Jorge González y Claudio Narea que, en esta oportunidad, se presentaban como actos solistas. Narea y González están unidos por la leyenda y entre ellos existe un puente que, por más agua que haya visto pasar, siempre los mantendrá ligados. Es común escuchar (o leer) que hay grupos con “actitud” y en el caso de los dos ex Prisioneros se trata de un gen rebelde que ha estado presente en ellos toda la vida y, seguramente, los hizo formar una banda de rock juntos. Narea rockanroleó a lo grande, partió con el himno de Profetas y Frenéticos Muévete, Retuércete y ofreció una presentación muy a la Clash que incluyó una gran versión de Lo Estamos Pasando Muy Bien de Los Prisioneros.Jorge González es diferente a los demás.
Tanto así que en lugar de tocar en alguno de los dos escenarios disponibles se plantó justo al medio, debajo de la columna central y armado de su guitarra. Comenzó su actuación con Paramar y todo el estadio cayó en una comunión musical que se agigantó con la notable versión acústica de Tren Al Sur. Fue uno de los puntos más altos del día y la gente pareció darse por pagada, totalmente dispuesta a presenciar el resto del show del genio que, como todo genio, se rayó y armó el resto de su performance apoyado sobre
una paupérrima base “electrónica”. Ver a Jorge González es una experiencia única y su presencia hizo que La Cumbre alcanzara un peso incalculable.
Congreso, UPA!, Chancho en Piedra, Los Bunkers, Javiera Y Los Imposibles y Nicole estuvieron a la altura y tocaron como acostumbran hacerlo siempre. Cada uno en su estilo sonaron de modo correcto y demostraron tener oficio, claro que ninguna de sus presentaciones fue demoledora.
¿Lo mejor de la noche?: El set de Alturas de Macchu Picchu de Los Jaivas y Maldigo del Alto Cielo, el Homenaje a Violeta Parra interpretado por Nicole, Javiera Parra, Denise, Monik y Juanita Parra.
Lo que pasa con Los Jaivas es verdaderamente fuera de serie, y aunque Gato Alquinta ya no esté para interpretar Pregón Para Iluminarse lograron poner los pelos de punta a todo el estadio con la obra cúlmine del rock nacional.
La Cumbre del Rock Chileno logró el propósito de marcar un hito en la historia del rock nacional y, seguramente, va a ser un evento que traspasará la barrera del tiempo y quedará en el recuerdo (ayudada por un DVD, claro). Y es que en realidad y dicho en buen chileno: estuvo la raja.bonustrack Como en cualquier intento de realizar un evento representativo de la historia hubo grupos que quedaron afuera de la nómina. Muchos de ellos fueron versionados por covers entre los cuales destacaron Cha Cha Cha de los Tetas por C-Funk, Compromiso de Cecilia por Javiera Parra, los ya mencionados Profetas Y Frenéticos y Los Prisioneros por Narea y González respectivamente, Tu Cariño Se Me Va de
Buddy Richard por Los Tres y el homenaje a la más grande compositora de la patria por la selección femenina encabezada por Nicole. Lo que nadie tenía considerado era el “homenaje” que Chancho En Piedra hizo a Delfín, el ecuatoriano freak que ha convulsionado YouTube con su hitazo de las Torres Gemelas. “Noooo puedeeee seeeeeer” partió cantando Lalo haciéndo justicia al siempre chispeante humor de los Chancho.
que necesita un festival. La tarea parecía titánica y La Cumbre del Rock Chileno logró aprobarla con distinción en una tarde/noche que terminó transformándose en una verdadera clase de rock para todos quienes asistimos al NacionalCuando se supo que el gran festival del rock chileno utilizaría solamente el escenario principal del Estadio Nacional parecía tratarse de una decisión errada. El recinto es lo suficientemente grande para albergar simultáneamente 3 escenarios independientes y la lógica indicaba, a priori, que era mejor ver un show completo de cada artista que las entre 2 y 5 canciones que interpretaría cada uno según el formato escogido. Además de eso estaba anunciado que la jornada tendría animadores, lo que terminaba convirtiéndolo en un híbrido entre el Festival de Viña y un concierto de rock.
A decir verdad, el único punto débil de La Cumbre fueron los animadores, que en más de una ocasión tuvieron que recurrir al facilismo de un “ceacheí” para zafar de la lluvia de pifias que su escaso aporte hacía caer de la galería. Dejémoslo en que fueron comparsa innecesaria.La gran validación del formato radicó en que se montaron 2 escenarios en un mismo lugar. Este hecho permitió que La Cumbre del Rock Chileno tuviera el ritmo necesario ya que mientras un acto sonaba se intalaban los equipos del show siguiente en el escenario contiguo. Gran acierto. El segundo factor que determinó el éxito del Festival estuvo en la, aparentemente errónea, decisión de restringir el número de temas por banda (que en el peor de los casos fue sólo 1) ya que en caso de haber montado shows paralelos (y más extensos)
es seguro que algunos actos hubiesen provocado una estampida general de público en favor de otros.Los dos hitos anteriores permitieron que La Cumbre del Rock Chileno fuera una especie de “Grandes Éxitos” en vivo. De esta forma pudieron subir al escenario muchas bandas que habían logrado meter algún tema en el soundtrack histórico del país, pero no tenían ni el nivel ni el repertorio como para ofrecer una presentación mayor. Así, ayudados por el formato, la garantía del hit calado y la certeza de que el show sería breve muchos grupos se llevaron un aplauso cerrado, un “gracias y hasta luego” que pudo haber sido sólo un “hasta luego”
de haber permanecido por más tiempo sobre el escenario.El Festival comenzó cerca de las 16:30 horas y pareció tener una intención cronológica que, lógicamente, fue torcida por la inclusión de los actos débiles al principio y los platos fuertes al final. Sí hubo un bloque ochentero y un semi bloque noventero que fueron bien guíados por algunos cortos de video pretendiendo situar al espectador en la realidad que vivía el país para cada movimiento musical, logrando un efecto mucho más poderoso que el “para mí es un verdadero orgullo presentar a…” que, cómo todo lo que dijeron los animadores, sonaba a cliché. Muy buena la idea de los cortos, otro acierto.
Entrando en la música parece innecesario aclarar que en la Cumbre del Rock Chileno hubo de todo. Actos sólidos, nostalgia, agradables sorpresas y más de un costalazo a estadio lleno.
El hecho de haber montado un festival tan dinámico (no pasaban más de 5 minutos entre un show y otro) permitió notar las, a veces crueles, diferencias de sonido entre cada banda. Y aunque las comparaciones nunca son aconsejables, sobretodo si se trata de estilos distintos, algunas diferencias de sonido y ejecución fueron realmente decidoras. Saiko y Lucybell fueron un tarro al lado de Los Jaivas y Los Tres, por dar un ejemplo. Cuando Parra y Henríquez hicieron sonar sus guitarras fue inevitable pensar “ahora sí” luego de haber presenciado las erráticas/pifiadas ejecuciones de Valenzuela y Rojas. El caso de Saiko tuvo el plus de tratarse de la última presentación de la banda antes de enfrentar un receso indefinido que, a todas luces, llevará a sus ahora ex integrantes por caminos totalmente diferentes.No es mi intención desmerecer a Lucybell, de hecho he visto grandes presentaciones de la banda en ocasiones anteriores pero, para ser justo con lo ocurrido en el Estadio Nacional
debo decir que fue un show para el olvido y que estuvo muy por debajo de lo que se espera de ellos. Un grupo de su estatura tiene otros niveles de exigencia y, como uno de los platos fuertes de la noche, no puede darse el lujo de montar un acto latigudo, fofo y plagado de impresiciones. Sólo el baterista Cote Foncea salió bien parado del escenario.La Cumbre del Rock Chileno tuvo también gratas sorpresas. Presentaciones que en el papel eran, por decir lo menos, una incógnita y que terminaron muy arriba. Aguaturbia y Sexual Democracia fueron los mejores ejemplos de ello. La banda comandada por los eternos Carlos Corales y Denise pareció venir recién llegando desde Piedra Roja y se mandó una presentación macisa y contundente. Lo de Sexual Democracia es caso aparte ya que “El Miguel” cantó y bailó como si se tratara el show de su vida (y probablemente lo fue) logrando prender al público con
una fantástica versión de Buscando Chilenos. Su entusiasmo y despliegue sólo fue comparable al ofrecido por Aparato Raro en la ultraclásica Calibraciones, uno de los puntos altos de la sección ochentera.no de los objetivos del Festival era ofrecer una muestra representativa de la Historia del Rock Nacional y parte fundamental de esa historia fue construída por Jorge González y Claudio Narea que, en esta oportunidad, se presentaban como actos solistas. Narea y González están unidos por la leyenda y entre ellos existe un puente que, por más agua que haya visto pasar, siempre los mantendrá ligados. Es común escuchar (o leer) que hay grupos con “actitud” y en el caso de los dos ex Prisioneros se trata de un gen rebelde que ha estado presente en ellos toda la vida y, seguramente, los hizo formar una banda de rock juntos. Narea rockanroleó a lo grande, partió con el himno de Profetas y Frenéticos Muévete, Retuércete y ofreció una presentación muy a la Clash que incluyó una gran versión de Lo Estamos Pasando Muy Bien de Los Prisioneros.Jorge González es diferente a los demás.
Tanto así que en lugar de tocar en alguno de los dos escenarios disponibles se plantó justo al medio, debajo de la columna central y armado de su guitarra. Comenzó su actuación con Paramar y todo el estadio cayó en una comunión musical que se agigantó con la notable versión acústica de Tren Al Sur. Fue uno de los puntos más altos del día y la gente pareció darse por pagada, totalmente dispuesta a presenciar el resto del show del genio que, como todo genio, se rayó y armó el resto de su performance apoyado sobre
una paupérrima base “electrónica”. Ver a Jorge González es una experiencia única y su presencia hizo que La Cumbre alcanzara un peso incalculable.Congreso, UPA!, Chancho en Piedra, Los Bunkers, Javiera Y Los Imposibles y Nicole estuvieron a la altura y tocaron como acostumbran hacerlo siempre. Cada uno en su estilo sonaron de modo correcto y demostraron tener oficio, claro que ninguna de sus presentaciones fue demoledora.
¿Lo mejor de la noche?: El set de Alturas de Macchu Picchu de Los Jaivas y Maldigo del Alto Cielo, el Homenaje a Violeta Parra interpretado por Nicole, Javiera Parra, Denise, Monik y Juanita Parra.
Lo que pasa con Los Jaivas es verdaderamente fuera de serie, y aunque Gato Alquinta ya no esté para interpretar Pregón Para Iluminarse lograron poner los pelos de punta a todo el estadio con la obra cúlmine del rock nacional.La Cumbre del Rock Chileno logró el propósito de marcar un hito en la historia del rock nacional y, seguramente, va a ser un evento que traspasará la barrera del tiempo y quedará en el recuerdo (ayudada por un DVD, claro). Y es que en realidad y dicho en buen chileno: estuvo la raja.bonustrack Como en cualquier intento de realizar un evento representativo de la historia hubo grupos que quedaron afuera de la nómina. Muchos de ellos fueron versionados por covers entre los cuales destacaron Cha Cha Cha de los Tetas por C-Funk, Compromiso de Cecilia por Javiera Parra, los ya mencionados Profetas Y Frenéticos y Los Prisioneros por Narea y González respectivamente, Tu Cariño Se Me Va de
Buddy Richard por Los Tres y el homenaje a la más grande compositora de la patria por la selección femenina encabezada por Nicole. Lo que nadie tenía considerado era el “homenaje” que Chancho En Piedra hizo a Delfín, el ecuatoriano freak que ha convulsionado YouTube con su hitazo de las Torres Gemelas. “Noooo puedeeee seeeeeer” partió cantando Lalo haciéndo justicia al siempre chispeante humor de los Chancho.